1917- Tetuán en huelga

Huelga revolucionaria general de 1917 en Madrid

Huelga revolucionaria general de 1917 en Madrid

Cuatro Caminos y Tetuán de las Victorias se constituyen, como hemos visto,[*en realidad por ver], en importantes núcleos obreros en Madrid. Un centro importante de la acción política en una ciudad que vive, entre 1917 y 1936, un ciclo de protesta social sin igual. Los hechos acaecidos durante la huelga revolucionaria de 1917 son buen ejemplo de ello.

La de 1917 fue la primera huelga general revolucionaria (de carácter indefinido) que se convocó en España, la primera de carácter general del siglo XX, con sólo el antecedente de la convocada por la industria textil en Cataluña en 1855. Hay que entenderla en el contexto de la crisis de 1917 y es convocada por UGT y CNT en agosto de 1917

El 15 de Agosto de 1917 debía ser un día festivo en Madrid, la Virgen de la Paloma, pero para muchas gentes de las clases populares, que se desayunaban con las noticias –censuradas en prensa- de los conflictos de los días anteriores durante la huelga general, no estaba el día para verbenas.

Viñetas satricas sobre la huelga del diario maurista y luego filofascista La Acción

Viñetas satricas sobre la huelga del diario maurista y luego filofascista La Acción

Los conflictos se sucedieron en barrios obreros como Prosperidad, Ciudad Lineal o la Guindalera (el “cinturón rojo”) aunque alcanzaron sus máximas cotas de enfrentamiento en Cuatro Caminos y Tetuán de las Victorias, donde grupos de obreros y mujeres se empeñaron en impedir la salida de los tranvías y la apertura de las tahonas. Para impedirlo, el gobierno opuso puntos de ametralladoras, lanceros a caballo y un bando colgado en la Puerta del Sol declarando el Estado de Excepción. Un niño murió bajo los cascos de los caballos y muchos fueron los que tuvieron que ser atendidos.

 Guardia Civil de caballería, pistola en mano, en bravo Murillo en la huega de 1934 | http://lacorrientedelgolfo.wordpress.com/2013/04/08/la-revolucion-de-octubre-a-traves-de-las-imagenes-madrid-1934/

Guardia Civil de caballería, pistola en mano, en bravo Murillo en la huega de 1934 | http://lacorrientedelgolfo.wordpress.com/2013/04/08/la-revolucion-de-octubre-a-traves-de-las-imagenes-madrid-1934/

El historiador Antonio Ortiz Mateos ha escrito sobre aquella jornada, recogiendo los hechos, nosotros hemos extractado una gran parte:

… Desde primeras horas de la mañana todas las tiendas de Madrid tenían echados los cierres metálicos, con las puertas a medio abrir; los tranvías circulaban con soldados en las plataformas; y en las panaderías, largas filas de mujeres esperaban turno, agotándose las existencias en poco tiempo.

Los incidentes se extendieron por toda la ciudad, con singular incidencia en las barriadas obreras de Cuatro Caminos y Tetuán. Por la mañana, se fueron concentrando grupos de obreros en los Cuatro Caminos, tratando de impedir que salieran los tranvías. Guardias de seguridad que se encontraban en la zona hicieron con sus tercerolas una descarga al aire, cargando los soldados contra los trabajadores. A mediodía, la llegada de dos patrullas de Lanceros restablecería el orden, abriendo algunas tiendas del barrio sus puertas. En la glorieta de Ruiz Jiménez (actual de Cuatro Caminos), varios grupos de mujeres intentaron cerrar los establecimientos, sumándose algunos obreros con gritos a favor de la huelga. En la plaza vieja de Chamberí, grupos de trabajadores intentaron suspender las obras del Metropolitano, interviniendo la Guardia Civil.

A pesar de la declaración del estado de guerra, los enfrentamientos entre los huelguistas y las fuerzas de orden público se sucedieron a lo largo del día en los Cuatro Caminos y en el vecino barrio de Tetuán de las Victorias, en Chamartín de la Rosa. A las cuatro de la tarde la calle Bravo Murillo aparecía llena de huelguistas comentando en grupos los sucesos. Media hora más tarde, al intentar la empresa de tranvías reanudar el servicio, la gente empezó a apedrear uno de los vehículos en la calle Santa Engracia, obligando al vehículo a regresar a la cochera. Poco después un grupo de mujeres de los Cuatro Caminos, con una bandera en la que se leía “¡Queremos pan!”, se situaron frente a una tahona, siendo disueltas por las fuerzas de Seguridad.

Sobre las cinco y media de la tarde, un piquete de la Guardia Civil comenzó a recorrer la calle Bravo Murillo, entre la glorieta de Cuatro Caminos y la carretera de Bellas Vistas. Los grupos de huelguistas se disolvieron, volviéndose a reunir casi de inmediato tras su paso. Esto hizo que la Guardia Civil se retirase y ocuparan su puesto varios grupos de soldados que avanzaron por la calle en guerrilla, siendo recibidos con disparos.

“Entonces, los soldados, para repeler la agresión, hicieron varios disparos al aire, que no surtieron efecto, por lo que las descargas de fusilería se siguieron sin interrupción, y comenzaron a funcionar las dos ametralladoras instaladas en la Glorieta, y otra situada frente a los campos de Amaniel.

Entre tanto, la caballería evolucionó para tomar las bocacalles y evitar que los huelguistas penetrasen en la Glorieta.

Como consecuencia de los enfrentamientos resultó muerto Baldomero Ortega, un niño de doce años pisoteado por los caballos, teniendo que ser atendidas diez personas, heridas por armas de fuego, en la Casa de Socorro.

A pesar de la dureza de los enfrentamientos en las barriadas de Cuatro Caminos y Bellas Vistas, al poco tiempo se reprodujeron las manifestaciones en Tetuán de las Victorias, protagonizadas por grupos de huelguistas y numerosas mujeres. Para disolverlos, fuerzas de lanceros del Príncipe, entre otras, realizaron varias cargas con arma blanca y dos o tres con armas de fuego. Como consecuencia de las citadas cargas tuvieron que ser atendidos varios vecinos, uno de ellos con una herida de lanza en el costado izquierdo. Tras los enfrentamientos en Tetuán, los huelguistas se dirigieron formando diversos grupos, hacia Chamartín de la Rosa, la Ciudad Lineal, Prosperidad y Guindalera.

Desde las diez de la noche no se permitió el paso a ninguna persona, salvo a los residentes, patrullando parejas de lanceros por Bellas Vistas, Estrecho y la entrada de Tetuán. Una ametralladora, con su dotación de personal, se situó en la calle Bravo Murillo y otra en la carretera de Tetuán. Con el fin de prestar servicio en caso necesario, permaneció en la zona una sección de la Cruz Roja Militar, con el material necesario.

Durante la noche, varios vehículos militares se encargaron de distribuir el pan entre las tahonas. Al día siguiente las tabernas de la barriada permanecían cerradas, con largas colas en las tahonas para abastecerse de pan, limitado a un kilo por persona. El resto de establecimientos permanecían con los cierres de los escaparates echados, pero con las puertas abiertas. La carretera de Francia y las principales vías que a ella afluyen se hallaban ocupadas por un batallón de Saboya y una sección de ametralladoras, además de dos escuadrones de Lanceros y fuerzas de la Guardia Civil del primer tercio.

La huelga acabó con la detención del comité de huelga (entre otros), integrado por Largo Caballero, Saborit y Julián Besteiro, aunque constituyó una demostración de fuerza del movimiento obrero importante ( y estos serían votados un año después diputados)

En el manifiesto común que UGT y CNT habían elaborado unos meses antes resonaban los ecos de un proceso constituyente:

“cambios fundamentales de sistema que garanticen al pueblo el mínimo de condiciones decorosas de vida y el desarrollo de sus actividades emancipadoras”.

“La constitución de un Gobierno provisional que asuma los poderes ejecutivo y moderador, y prepare, previas las modificaciones imprescindibles en una legislación viciada, la celebración de elecciones sinceras de unas Cortes Constituyentes que aborden, en plena libertad, los problemas fundamentales de la Constitución política del país”

Los hechos reaparecerían, con poca variación, durante la huelga revolucionaria de 1934. En esta ocasión también los tranvías fueron objetivo claro de los huelguistas, aunque el gobierno consiguió que, con el ejército conduciendo los conboyes, estos funcionaran. También la Guardia Civil armada por Bravo Murillo y los enfrentamientos en torno a la Plaza de Toros de Tetuán fueron hechos comentados. En definitiva, los hechos corroboran la imagen de Tetuán como barrio obrero combativo que puebla, por ejemplo, la huelga revolucionaria anarcosindicalista que Ramón J. Sender novelara en Siete domingos rojos.

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