El campamento del ejército que NO fundó Tetuán

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Vista general del campamento en los campos de Amaniel (Grabado: El Mundo Militar, 1860; Hemeroteca BNE), en amigosdehesa.blogspot.com

 

Recientemente, el grupo neonazi HSM (Hogar Social Madrid) publicó un vídeo en internet (que no enlazaremos para no darle publicidad) en el que trataba de publicitar una campaña racista contra nuestros vecinos dominicanos en la que están embarcados. El vídeo empieza afirmando que el barrio de Tetuán fue “fundado por el glorioso ejército español”. La falacia (hubo una breve campamento en terrenos de lo que hoy es Tetuán pero no supuso fundación alguna) viene reproduciéndose en libros y artículos de internet desde hace mucho tiempo ya.

La Guerra de África, o Primera Guerra de Marruecos (contra el Sultanato de Marruecos), se desarrolló entre los años 1859 y 1860 durante los gobiernos de la Unión Liberal, en el reinado de Isabel II. El general Leopoldo O’Donnell, que era el Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de la Guerra, fue el personaje central, que recibiría la atención de la prensa del momento. Tras una serie de victorias militares (las batallas de Castillejos, de Wad-Ras o Tetuán) se firmó un armisticio que supo a poco a parte de la población española que, imbuida del patriotismo que trasladaban prensa y clase política, quería la conquista de Marruecos. Se ampliaron los territorios de Ceuta y Melilla, Marruecos reconoció la soberanía española sobre las Islas Chafarinas, se obtuvo la pesquería de Sidi-Ifni y la administración de Tetuán durante un breve periodo de tiempo.

La campaña militar supuso un espaldarazo al gobierno, y tanto éste como la corona no desaprovecharon la ocasión de explotarlo propagandísticamente. Leopoldo O’Donnell tuvo la idea de replicar el campamento que habían tenido durante varios meses en África para, a continuación, entrar desfilando en Madrid. En un principio, se pensó que el campamento se instalara en la Dehesa de los Carabancheles, pero finalmente se decidió hacerlo en la Dehesa de Amaniel “entre las tapias de la Moncloa y el depósito del canal, a la izquierda de la carretera de Francia”. Aunque en aquella época era más extensa, podemos hacernos una idea sobre la dehesa viendo lo que queda hoy de ella: la Dehesa de la Villa. El campamento se levantó el 10 de mayo y durante este mismo día llegaron en tren los soldados que aún no estaban en la capital.

Fueron allí el propio Duque de Tetuán (título obtenido por O´Donell tras la batalla del mismo nombre), generales, jefes y oficiales, a quienes la Corona pagó un almuerzo y 50.000 cigarrillos. La reina Isabel II, que estaba en Aranjuez, se desplazó a Madrid y se dirigió el día 11 al campamento. Después marchó a palacio para esperar allí a las tropas. La prensa da noticia de como el campamento despertó el interés de numerosos madrileños, que se acercaron en carro u omnibús a ver a los soldados y participar de la fiesta.

El Ayuntamiento de Madrid, por su parte, colaboró vistiendo de gala la ciudad para la entrada triunfal de las tropas en la misma. Se dispusieron retratos, convenientemente iluminados, de los generales participantes, como O´Donell o Prim, así como de personajes señeros de la patria (Felipe II, los Reyes Católicos, el Cardenal Cisneros, Colón…). Se iluminó el Congreso de los Diputados, se adornó el Ayuntamiento y la banda del Teatro Real tocó desde los balcones del Casino Militar. El Consistorio costeó una corrida de toros para la tropa. También se dispusieron “socorros de pan y arroz por medio de bonos a las clases menesterosas” (La Discusión, 11—5-1860 ) y los estudiantes tuvieron vacaciones durante estos dos días.

Las tropas entraron en Madrid como corresponde al protocolo militar, divididos en sus respectivos batallones y regimientos. El recorrido siguió el itinerario de la carretera de Francia, la Ronda, puerta de Atocha, el salón del Prado, calle de Alcalá, la Puerta del Sol, la calle del Arenal, plaza de Palacio, de la Armería, calle Mayor, Carrera de San Gerónimo y Palacio Real. Algunos prohombres salieron desde sus casas, como Prim, que lo hizo desde la calle de Alcalá, dándose un baño de multitudes. En Atocha se dispuso un arco del triunfo para el paso de los héroes (una arquitectura efímera hecha por valenciano, duchos en estas habilidades)

El lugar donde se acampó es descrito así en La corona de laurel, una colección de biografías de los protagonistas de la contienda escrita por Manuel Ibo Alfaro en 1860 con tono laudatorio:

Esta Dehesa es una extensa llanura, cortada por algunas suaves colinas que imprimen en ella ese carácter pintoresco y agradable propio de los terrenos hondeados. Las explanadas de verde trigo que cubren algunas de sus laderas meciendo blandamente al impulso del céfiro sus espigas de esmeralda; los pequeños edificios que a lo lejos se ven diseminados por acá y por allá, y algunos árboles que dibujan su gracioso follaje en el horizonte azul, ofrecen un aspecto sobremanera poético. La Dehesa de Amaniel dista de Madrid próximamente una legua, y el camino que de aquella población la separa es también agradable por la continua variedad que presenta.

El tiempo que estuvieron acampados los militares en la Dehesa de Amaniel fue, por lo tanto, de menos de dos días (parte del día 10 y la mañana del 11, antes de emprender la marcha de entrada a Madrid). La visita de los madrileños al campamento sucedió durante este tiempo, a pesar de lo cual hay publicaciones que afirman que los vendedores que acudieron a abastecer al ejército conformaron un núcleo pionero de habitantes. Algo, como se ve, imposible.
mapa

El plano que muestro aquí pertenece a Tetuán en 1860 según la fecha del archivo (Archivo topográfico, Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico). Es posible que sea posterior, dado que aparece la Plaza de Toros, que tengo documentada en 1870, pero, como se ve, a esta altura la urbanización era ya muy extensa y debió haber empezado bastante antes. El primitivo núcleo de lo que se conocería como Tetuán había nacido entre las actuales calles de Alonso Castrillo y Marqués de Viana, y a la altura de 1865 debía ser ya algo más que incipiente. En esta fecha escribía Cayetano Rosell en su Crónica de la provincia de Madrid respecto a la zona “que si continua como ha empezado, será en breve punto de consideración, al cual concurren diariamente, y sobre todo los domingos y días festivos, multitud de ómnibus que parten desde la puerta de Bilbao conduciendo gentes a los merenderos que existen en aquel sitio”. Además, al Oeste de la carretera de Francia se puede ver también una extensión considerable de urbanización, hacia lo que hoy serían Almenara y Berruguete, nucleos sobre los que no suele escribirse mucho para esta época.

En lo que respecta al otro gran núcleo de lo que hoy es Tetuán, el de Cuatro Caminos, si bien es cierto que la urbanización todavía era muy pequeña, debemos atender a edificaciones de viviendas y fábricas que habían ido surgiendo desde los años 50 en torno a la carretera de Francia (actual calle de Bravo Murillo). De esta época son las licencias de construcción más antiguas que se conservan en el Archivo de la Villa (Martínez de Pisón, 1964) En cualquier caso, la zona donde acamparon los soldados, al otro lado de la carretera, quedaba bastante lejos.

En realidad, el campamento y la romería de madrileños que acudió a participar de la celebración a la Dehesa de Amaniel es un hecho bastante anecdótico y separado geográficamente de los incipientes núcleos de población al norte de Madrid, aunque es cierto que rápidamente se constituyó un relato nacionalista que impregnó su crecimiento, y que pasó por la propia denominación del arrabal de Chamartín de la Rosa como Tetuán de las Victorias, el cambio de denominación de la Carretera de Francia como O´Donell y la “conquista” de la toponimia (desde el propio barrio de Castillejos a numerosas calles como Topete, o Wad-Ras). La primera alusión al nombre Tetuán de las Victorias que he encontrado data de 1871, y se trata del anuncio de una casa en el Diario de Avisos.

Lo cierto es que el crecimiento de los distintos barrios que hoy conforman Tetuán tiene que ver con la expansión de la ciudad en el entorno de la carretera de acceso de mercancías por el norte de la misma y con el asentamiento de numerosa población inmigrante y obrera, que en muchos casos vino a trabajar en diferentes obras: las del Ensanche, a cuyas afueras crecerían los barrios de Cuatro Caminos y Bellas Vistas, las obras del metro y el paseo de Ronda (Avenida de Reina Victoria), de la Ciudad Universitaria, o de los Nuevos Ministerios.

No se puede hablar con propiedad de ningún fundador del barrio (que además son y fueron desde el principio varios núcleos), a no ser que pensemos en a la clase trabajadora e inmigrante, auténtica artífice de su crecimiento.

Bibliografía:

Sobre la Guerra de África (WIKIPEDIA)

Visor de cartografía de la Dirección General de Urbanismo de la Comunidad de Madrid
ALFARO, M.I., 1860. La Corona de laurel: coleccion de biografias de los generales que han tomado parte en la gloriosa campaña de África. S.l.: Establ. Literario y Tip. de Manuel Ibo Alfaro.

MARTÍNEZ DE PISÓN, E., 1964. El barrio de Cuatro Caminos. Estudios Geográficos [en línea], vol. 25, no. 95. [Consulta: 8 abril 2016]. ISSN 0014-1496.

Prensa consultada:

– La Correspondencia de España
– La Discusión
– El Museo Universal
– La Época
– La Esperanza

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