El deber de cuidar a Jessica

Fuera está cayendo la nevada con los copos de algodón más envolventes que un paleto de Madrid, como yo, haya visto jamás. Estoy en el trabajo. Dentro del coco nieva fuego, en cambio. Las noticias que llegan confusas por redes sociales son que la policía se ha presentado por sorpresa en casa de Jessica para desalojarla. Tenía fecha para el 28 de marzo (el martes que viene). Sus hijos, de 8 y 11 años, estaban allí cuando les llegó la notificación. Ya es el tercer desahucio.

Me lo confirman. Lloro, ya no cabe contener dentro el fuego. Disimulo, mis compañeros entran y salen a ver nevar y hacer fotos. La nieve puede sacar carcajadas infantiles de dentro, moldear nuestras manos como si fueran los muñoncitos carnosos de un bebé. Y, sin embargo, ahora me acuerdo de que, tras su primer desahucio, Jessica tuvo que dormir con los pequeños en el parque Rodríguez Sahagún. Puta nieve.

Ha dejado de nevar y por la ventana se ven las ramas de un castaño colmadas de luz blanca. Confirmado, Jessica se ha negado a marcharse y han llamado a los antidisturbios. Urge difundir, es imperioso ir a poner el cuerpo. Aquí, en Leganés, a más de una hora de distancia y atado al trabajo.

Recuerdo bien un grito de Jessica durante su segundo desahucio. También a las amigas magulladas. Cuatro decenas de bestias armadas y acorazadas arrastrando a las activistas sobre cristales en el portal. El cerrajero escondido en un coche –sólo me sale pensar que es un mierda-, diciendo que ha sufrido un ataque de ansiedad.

Jessica: siempre apoyando a sus vecinos ¿la última vez? Esta misma mañana. Es difícil de creer pero hoy, unas calles más allá, estaba con la gente del grupo de Desahucios de Tetuán parando el desalojo de otra familia. Se ha conseguido un mes y el comentario era, precisamente, el próximo desahucio de Jessica, el martes 28. Vinieron antes, llegaron como alimañas agazapadas.


Maldita espera. Voy a por una coca cola, salgo un momento a mirar al cielo, a aclarar las ideas y rebañar una lagrimilla con el dedo.
Jesssica ha ganado un Goya ¿sabías? Bueno, una película documental en la que ella ha participado lo ha ganado este año. Esa en la que sale el ex presidente uruguayo Pepe Mújica. Llegan fotografías, caras conocidas dentro de su casa. Gente imprescindible, con cicatrices y ojos colmados de vida.

Ayer Manuela Carmena, la alcaldesa de la “ciudad sin desahucios”, dijo noséqué frente a los banqueros. Espera, lo busco: agradecía la colaboración de la banca porque “no podemos tener un Madrid tercermundista de okupas”. Jessica es okupa, vive en una vivienda pública vacía (del IVIMA). Precisamente ahora estaba negociando un alquiler social para regularizar su situación, pero la Comunidad de Madrid ha preferido venderla sin avisar. El abogado pidió, entre otras cosas, el aplazamiento hasta que acabe el curso escolar. Sí, Manuela, es tercermundista esto de que los representantes públicos andan lamiendo el culo a los banqueros.

Pasan horas de teclear pendiente de las notificaciones del teléfono, imagino la espera tensa en la casa, las llamadas al abogado…No hay manera de saber si el peligro ha cesado por hoy. Twitter se va olvidando de la familia de Jessica, otras noticias se han hecho sitio a empujones entre el vocerío de las redes, la rutina se va hinchando como un globo de goma, ahogando el espacio del dramatismo. Menos en la casa de la calle Sánchez Preciado, pienso.

Mirar y estar como un deber. Sólo nos queda mirar con tanta fuerza que sepan que vigilamos porque cuidamos, que iremos a resistir cuando haga falta. Cuanto haga falta. Porque sólo nos queda el apoyo mutuo.

Actualización: noticias del abogado, me dicen, hacen pensar que el peligro en absoluto ha cesado. Pueden ir a desahuciarla en cualquier momento (escribo esto sobre las 19.15 h.). Puedes estar atento a través de la cuenta de twitter @TetuanResiste

Luis.

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