Fiestas Radio Almenara: Armando fiestas, las fiestas se aman

La radio de mi barrio promueve el festival Almenara. Yo hace un par de años indagaba (1), apremiado por la posibilidad de que la administración de entonces prohibiera su existencia, en la relación entre fiestas autorganizadas, cultura popular, organización y poder. Lo dejaba caer. Encontraba una relación que hacía valer la existencia de estos espacios, al menos. Frente: la miope e interesada acción de gobierno del PP.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADos años más tarde, la intuición cobra fuerza. Ya no se trata únicamente de existir. Vale la pena reivindicarlo y es necesario socializar la reflexión.

Llega el verano. Llegan las fiestas populares, llegan espacios en la calle que con olores y músicas atraen. Y durante unos días es fácil encontrarse, reencontrarse, en el espacio público. Eso está claro.

Pienso en lo que no es aparente, la función que pueden cumplir esos espacios. Sobre todo porque la mayoría de las fiestas, ahora, en Madrid, son simplemente una factoría de intoxicación. Llegas, te tomas dos mil, te montas en un pulpo, llenas con tripas tus tripas. Hueles, ves luces, respiras polvo, escuchas a alguien de la farándula… Y ya.

Por supuesto no todos los espacios van en esta línea. Los hay, (y aquí ya hablo de mi libro), que conocen la potencialidad de promover una acción colectiva en la esfera de lo cultural. Por ejemplo, para el propio colectivo organizador es un elemento de cohesión, de atracción de otras personas y grupos. También para el barrio que acoge esos espacios, puede ser la oportunidad de la mezcla, de experimentar el saludo, la conversación, de tener un espacio cercano junto a otras cercanas. Así, el festival Almenara (el libro que os decía), promueve una acción política no aparente, que consiste en abrir un imaginario estudio de radio sin paredes. Sin antena y sin streaming. Sin tantos micrófonos es otro espacio de participación comunicativa. Y en este caso, el eje es la cultura, el entretenimiento, el jualmenara 2ego, el arte. Queda ver, y esta es mi siguiente intuición, de qué forma este experimento puede conseguir eso que se lee en los libros: abrir a través de la cultura la posibilidad de otras realidades. ¿Es posible una comunidad cohesionada que no ignora la diferencia, sino que la asume y la reivindica? ¿La cultura es un motor real?, ¿y la cultura popular?

A todo esto, como ven, la intuición aún es tosca, barriobajera, infumable, poco transmisible. Sin embargo, la realidad (si no llueve), es rica: vecinas juntas en una acción armando un proyecto ilusionante. Espacio público: mezclado, sintonizado, armónico. En el mapa enorme de los movimientos sociales madrileños, Almenara, de parte de las radios libres y comunitarias propone una acción concreta: armando festivales amamos.

Ramón Ferrer. Radio Almenara

(1) https://www.diagonalperiodico.net/libertades/19758-la-rebeldia-festiva-no-busca-espectadores.html

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