La Autonomía en los noventa y el Kolectivo Autónomo de Tetuán

De Armarse sobre las ruinas

De Armarse sobre las ruinas

A finales de los años ochenta empiezan a surgir una serie de movimientos juveniles de la Autonomía, provenientes de militancias anteriores: la universidad, los barrios, la okupación, el antifascismo o el antimilitarismo. Es la recuperación de la militancia sin partido en un momento en el que la derrota del movimiento anti OTAN y la victoria del de insumisión, habían dejado un poco yermo el panorama de los movimientos antagonistas de masas. Los nuevos movimientos chocarán no pocas veces con la izquierda más institucional. Un movimiento hilvanado por la praxis antifascista y la democracia asamblearia en lo organizativo.

En octubre de 1990 el capullo rompe en flor en unas jornadas de las que surge la Coordinadora de Colectivos de Lucha Autónoma, como estructura de comunicación y dinamización de la Autonomía. Las primeras reuniones son quedadas informales – más de individuos que de colectivos- en la Casa de Campo. Participan los colectivos KLAS de Moratalaz, KAJ de Adelfas-Pte Vallecas, KAIRA de Quintana-Pueblo Nuevo, KRA del Paseo de Extremadura y el boletín de resistencia y contrainformación Molotov (semilla años después del periódico Diagonal). Todos los colectivos menos KLAS deciden formar la coordinadora de colectivos Lucha Autónoma. Posteriormente van entrando y saliendo distintos colectivos, algunos radicados en distintos barrios de Madrid.

Durante toda la década las iniciativas de coordinación para las acciones que se llevaron a cabo fueron tupiendo una buena red de contactos entre los grupos, y de estos con otros movimientos sociales. Los temas en los que se trabaja son variados: por el derecho a la vivienda y por la okupación, contra las cárceles, solidaridad con el pueblo palestino, contra el Fondo Monetario Internacional, solidaridad con los presos de la RAF en huelga de hambre, la contrainformación, contra los ejércitos…

El movimiento lo forman un par de centenares de activistas en Madrid, y a las movilizaciones acuden algunos más. Son años de intenso despertar juvenil a la actividad política en las okupas o en Tirso de Molina. A ritmo de punk y tintineo de litro de Mahou, con ecos de experiencias previas en okupas europeas y un cóctel que aúna la reflexión postfordista (que saca el conflicto de la izquierda de la fábrica y pone en primera línea las reivindicaciones sociales) con la praxis, la calle y el furibundo antifascismo. Estos movimientos recogen la tradición de la autonomía italiana de finales de los sesenta, aunque si aquella muta desde el marxismo, aquí los aires se antojan más libertarios.

En cuanto al funcionamiento del movimiento coexisten las reuniones estables de cada grupo en su barrio ( con su periodicidad, sus actas, y el resto de parafernalia movimentista), y las asambleas que se crean específicamente para una acción y se disuelven después.

Si Lucha Autónoma nace con los noventa muere también con la década. Entre febrero y julio de 1999 se producen unas jornadas de refundación que son, en realidad, el episodio anterior a la disolución.

En la asamblea debían reunirse los seis colectivos federados y otros colectivos que reclamaban la Autonomía. El 20 de febrero de 1999 se reunieron más de cien personas pertenecientes a 28 colectivos, y hasta julio se celebraron cinco asambleas más. Los problemas para llegar a acuerdos amplios y el poco éxito de algunas convocatorias como la edición de la Semana de Lucha Social de 2000 hace patente la debilidad del movimiento, y en 2001 la Coordinadora se disuelve.

Kolectivo Autónomo de Tetuán

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katEl colectivo KAT funciona entre los años 1992 y 1996. El núcleo original lo formaron cuatro personas que habían militado en las Juventudes Comunistas Revolucionarias (JCR), en las juventudes del troskista Liga Comunista Revolucionaria (LCR) y en el grupo resultante de su fusión con el MC (Movimiento Comunista) llamado Akelarre. Sus debates les llevan a la conclusión de que las estructuras de partido ahogan a los jóvenes interesados en la política. Casualmente, varios de estos jóvenes en busca de autonomía, de 16 o 17 años, son del barrio de Tetuán y empiezan a reunirse en un local de la casa okupa de la calle Otamendi. De Lucha Autónoma les atrae su política directa antifascista y a favor de la okupación en los barrios.

El KAT se organizaba de forma asamblearia, aunque algunos de sus miembros se involucraban además en la coordinadora Lucha Autónoma.

“ No teníamos ni idea de cómo intervenir en el barrio y lo que más hacíamos era traer al barrio las campañas de Lucha Autónoma, pues a las dos semanas de hacer el colectivo nos coordinamos en Lucha Autó-Noma”

kat2Aunque se reúnen con las asociaciones vecinales del barrio no encuentran mucha sintonía con ellas, excepto en la campaña contra el abandono de la Dehesa de la Villa. Con motivo de esta movilización realizan acciones en las que se recoge basura y se lleva al ayuntamiento.

El colectivo crece rápidamente hasta la veintena al calor de la actividad del CS Otamendi. Después del desalojo del centro social empiezan a reunirse en la okupa de Cenicientos. En esa época empiezan un programa en Onda Norte llamado No me comas la oreja. Entonces no sabían que la emisora era de los humanistas, lo que les haría abandonarla.

El colectivo, de nuevo mermado en efectivos tras la salida de Otamendi, nunca llega a encontrar acomodo en Cenicientos, y en diciembre del 94 trece personas, 9 de ellas del KAT, ocupan la vieja panificadora que luego sería el CSO David Castilla.

Su empeño, nunca del todo conseguido, de llegar a integrar su lucha con el resto de luchas del barrio vive su mejor momento con la campaña, junto con el tejido de casas okupas muy vivo entonces en Tetuán, contra los planes urbanísticos del ayuntamiento. Hacen una charla y una exposición en el CSO David Castilla, un pasacalles hasta la Junta Municipal y unos cartelones en los que se dirigían a los vecinos. Organizan Speculasic Park y el festival contra la reestructuración del barrio, en el la Dehesa, con buena participación. Se llega a hacer incluso una manifestación donde participa un millar de personas.

La vida del KAT estaba demasiado ligada a la construcción del CSO David Castilla y el desalojo de este dejó noqueado al colectivo. En un primer momento se intenta redefinir convocando una Asamblea de Tetuán, que pretendía constituirse en colectivo abierto. Al principio acuden una treintena de personas y se montan varios grupos de trabajo (grupo de charlas en institutos, de autoempleo, okupación y otro para montar un dossier sobre okupación en el barrio). La asamblea no llegó a cuajar y muchos de sus participantes fueron integrándose lo que sería el proyecto del Centro Social Laboratorio en Lavapiés.

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