La “caridad envenenada” que casi acaba con la quema de un convento

El lunes 21 de mayo de 1917 se produjo un acontecimiento en las cercanías de Tetuán de las Victorias que reúne varios de los ingredientes del repertorio de movilización popular de corte anticlerical que se suele tener por tradicional: el complot religioso del veneno y los tumultos para quemar conventos e iglesias.

En el colegio-convento de Nuestra Señora del Recuerdo de Chamartín de la Rosa (jesuitas), se daba al mediodía sopa y comida a los pobres. A veces acudían varios centenares de personas, jornaleros y pobres. Familias enteras que luego comían en las dehesas y caminos de alrededor del establecimiento.

Aquel lunes se sirvieron “trozos de merluza, patatas fritas, carne de la llamada gorda y el caldo correspondiente” (El Heraldo de Madrid 22/05/1917). El menú se elaboraba, a decir de uno de los jesuitas entrevistado en prensa, con las sobras de la comida de los estudiantes, aunque algunos medios publicaron que el convento recibía hasta 500 pesetas diarias en donativos para llevar a cabo esta labor caritativa.

El Liberal

Cayendo la tarde, los trabajadores que volvían por los caminos a sus pueblos empezaron a encontrar a numerosas personas con convulsiones y visiblemente enfermas. La mayoría de los que acudían eran de Tetuán, otros de Chamartín, de Fuencarral y unos pocos “tienen su residencia en miserables chozas de los Cuatro Caminos próximas a la calle de Castilla” (El Heraldo de Madrid 22/05/1917 ). También solían acudir a la sopa conventual vecinos de las Cuarenta Fanegas, Prosperidad o Guindalera.

Toda la tarde y la madrugada fue un ir y venir de guardias y vecinos con carros en busca de personas intoxicadas por los caminos, que llegaban a Tetuán de las Victorias atestados de personas en un estado físico deplorable. Allí se atendieron unas 150 personas entre la Casa de Socorro, la sucursal de la Cruz Roja ( General Margallo, 2) y el Salón de Plenos del Ayuntamiento, que hubo de habilitarse como improvisado hospital con la ayuda de los vecinos y vecinas, que llevaron colchones y mantas. A este centenar y medio de personas habría que sumar a tres viajeros de Irún atendidos en la Casa de Socorro de los Cuatro Caminos y a numerosas personas atendidas en Chamartín de la Rosa, sumando más o menos unas doscientas personas.

La mayor parte de la prensa dedica mayor energía a hacer elogio del pueblo de Tetuán de las Victorias y Chamartín a la hora de solidarizarse con los envenenados que en mostrar su enfado. En algunos medios no se mencionan los tumultos y en otros, como en La Correspondencia de España, aparece una línea perdida en el relato haciendo referencia a que las protestas en Tetuán eran grandes, aunque las autoridades y la Guardia Civil consiguieron calmar los ánimos.

Titula de El Motín

El diario El País, en su edición del día siguiente, sí habla de unas 2000 personas en manifestación hacia la casa de los jesuitas “dispuestos a pegar fuego al convento”. Los guardias, ya llegando a Chamartín, les prometieron “hacer justicia” y consiguieron disuadirles. En la edición del El Motín que salió el 7 de junio se dice que la primera acción llevada a cabo por las autoridades, antes de las propiamente sanitarias, fue la de custodiar el convento.

El convento de Nuestra Señora del Recuerdo fue fundado en 1880 en una finca donada por los duques de Pastrana para establecer un centro educativo que aún hoy sigue en funcionamiento en el número 5 de la Plaza del Duque de Pastrana. La Compañía de Jesús ha sido históricamente uno de los grandes terratenientes de Chamartín de la Rosa (Juárez, 1981) y ha ostentado un importante peso social en el área.

Desde el primer momento, la inspección de sanidad sospechó que los calambres y vómitos que manifestaban los enfermos podían estar ocasionado por el cobre de las calderas depositado en la sopa (presumiblemente por no vaciar los restos), “el análisis sanitario de la sopa, “condimentada a base de toda especie de residuos”, confirmó esa impresión” (Sánchez Pérez, 2002, pp:158)

SÁNCHEZ PÉREZ, FRANCISCO, 2002. Protesta colectiva y cambio social en los umbrales del siglo XX : Madrid 1914-1923. Madrid: UCM.

JUÁREZ, MIGUEL, 1981. La Ventilla-Almenaraun barrio «marginado» al Noroeste de Madrid. Estudios geográficos, vol. 42 (162). ISSN 0014-1496

Diarios consultados:
Heraldo de Madrid
La Correspondencia de España
El País
El Motín

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *