Librepensadores y anarquistas de Tetuán en el Madrid de La Restauración: juntos y revueltos

Plano de Chamartín de la Rosa de 1885 (WIKIPEDIA)

Plano de Chamartín de la Rosa de 1885 (WIKIPEDIA)

 

En los pocos libros de historia de Tetuán con los que contamos, durante las primeras décadas de formación del área, apenas aparecen vidas. Las más de las veces, entre 1860 y –pongamos- la década de los 20, se habla de un Madrid que ha roto sus viejos límites de la cerca y, con el Ensanche y más allá, ve nacer un extrarradio en el que se van radicando jornaleros. Esto es todo lo que se dice de esta gente, que son- genéricamente- inmigrantes venidos del campo, que construirán casas de aspecto rural, y que se van asentando en los límites de la carretera de Francia.

Cuando se atiende a la gente de las nuevas barriadas se hace con una mirada descendente: como habitantes de la miseria, receptores de caridad, traperos o matuteros que entran y salen de los límites de Madrid…Sólo un puñado de estudios académicos, en estado muy incipiente aún, reflejan una realidad social mucho más diversa y matizada. Mucho menos aún se ha tratado la capacidad de estas poblaciones para, abandonados por la municipalidad, auto organizarse, y da la sensación de que, en algún momento del siglo XX, hubiera brotado mágicamente una conciencia de clase cuyos inicios y maduración en el barrio nunca se han estudiado.

Portada anticlerical y librepensadora de El Motín

Portada anticlerical y librepensadora de El Motín

Sin ánimo, ni posibilidad, de subsanar de golpe este gran vacío en nuestra historia social intentaremos atender a cierto ambiente político de Tetuán de Chamartín (esta forma poco habitual es la que se utiliza en las publicaciones que hemos utilizado mayoritariamente) durante las dos últimas décadas del siglo XIX. Hemos localizado a un grupo de librepensadores bastante activo, con relaciones con anarquistas locales y que gravitan alrededor del Partido Republicano Federal.

Existía, en estos momentos de tránsito de siglo, un sustrato sociocultural común a las diferentes tendencias de la izquierda: socialistas, anarquistas y republicanos, especialmente los federales, que eran los que se encontraban más cercanos en el espectro ideológico. Todos ellos se encontraban en las imprentas de los periódicos, las escuelas laicas o los ateneos, y los títulos de los libros se repetían en sus bibliotecas.

El librepensamiento creció en una de esas intersecciones de interés común: la del sentimiento de oposición a la religión y pertenencia a un mundo de raciocinio, que se entendía como modernizador. No podemos perder de vista que la Iglesia era, además, uno de los puntales del caciquismo, que el régimen de la Restauración usaba como instrumento de fraude sistemáticamente. La masonería tuvo un papel importante en su desarrollo y, en el caso anarquista, la oposición al dogma encajaba perfectamente con el espíritu antiautoritario de los libertarios.

Las sociedades librepensadoras fueron muy habituales en Francia y Bélgica, y a diferencia de partidos o logias masónicas, no tenían otra finalidad que la defensa de la razón frente a la religión. Tuvieron cierto carácter interclasista, pues en ellas se relacionaron obreros y pequeña burguesía. En su seno abundaron masones, republicanos, anarquistas, feministas, espiritistas, obreros, bohemios, tipógrafos…muchas etiquetas que, a menudo, se repetían entre los mismos nombres.

En Madrid, el núcleo duro del librepensamiento orbitó entorno a la publicación Las Dominicales del Librepensamiento, que tenía por corazón doctrinal anteponer los valores cívicos a la superstición y la religión. Lo plasmaban con una escritura libertaria, intelectualizada y humorística, al servicio del anticlericalismo.

Desentrañando los rastros que hemos encontrado en prensa del grupo de librepensadores de Tetuán de Chamartín, es fácil visualizar el sustrato sociocultural común de anarquistas, republicanos federales y otros librepensadores al que nos hemos referido. Cabe, además, dibujar un panorama más desconocido, en el que estos se encontraban en las nacientes barriadas obreras de un Madrid que segregaba a las clases a medida que expandía su zona metropolitana. Para empezar, las noticias que hemos encontrado pertenecen a una publicación anarquista (Bandera Social) y a otra más cercana al republicanismo (Las Dominicales…). Además, como veremos más adelante, las propias biografías de unos y otros se mezclan en sus páginas y en los escenarios que nos trasladan.

Grupo de fundadores de la Primera Internacional, en Madrid, en octubre de 1868. Giuseppe Fanelli aparece en el centro arriba del todo con una larga barba.

Grupo de fundadores de la Primera Internacional, en Madrid, en octubre de 1868. Giuseppe Fanelli aparece en el centro arriba del todo con una larga barba.

Bandera Social llevaba por subtítulo semanario anárquico –colectivista. Adscrito a la Federación Regional de Trabajadores. Se publicó durante los años 1885 y 1886, y durante su primer año de vida ya había sido denunciado por las autoridades gubernamentales en siete ocasiones, había sufrido seis secuestros y tres de sus participantes habían sido procesados. En distintos números de la publicación encontramos noticias que hacen referencia a Tetuán, por lo que podemos interpretar que existe ya un núcleo de anarquistas hacia 1885: adhesiones de madres de familia del pueblo (con sus nombres y apellidos) a una protesta por el atropello de una obrera catalana, o menciones relativas a la suscripción de gente del pueblo, entre otros contenidos.

En un número de junio de 1886 se daba noticia del nacimiento del hijo de un compañero (lo que indica que, probablemente, el núcleo tampoco era muy grande a estas alturas). Tristemente, el niño, llamado Giordano Bruno en honor de uno de los padres de la Cosmología que fue quemado en la hoguera acusado de brujería, fallecería un par de meses después, siendo la noticia de su entierro la primera mención a la que sería la gran querella pública del grupo de librepensadores de Tetuán de Chamartín: la lucha por un cementerio civil digno.

Es de suponer que el cementerio objeto de la polémica sería el de Chamartín de la Rosa que, estando fuera del propio pueblo, estaba más cerca de la barriada de Tetuán de las Victorias (aunque también algo fuera de sus límites). El cementerio, que existía al menos desde 1875 y que perduró hasta los años sesenta del siglo XX, era de forma triangular, y se situaba, más o menos, donde hoy está el aparcamiento de la estación de tren de Chamartín.

Según la publicación, el entierro del bebé prácticamente inauguró el corralón, de solo seis metros de largo y uno de ancho, que se dedicaba a parte civil del cementerio. A decir de Bandera Social al entierro acudieron “gran número de librepensadores, contándose entre estos muchos compañeros de la Federación, algunos individuos de las redacciones de Las Dominicales, El Motín, ¡Verán Ustedes! y el Consejo de Redacción y Administración de Bandera” Con el cura de Tetuán, que explican se había tratado de entrometer en la decisión de los padres de no bautizar al recién nacido, ya habían polemizado a través de las páginas del periódico: por haberse rodeado de un grupo de mujeres pías, a las que habría encargado averiguar qué parejas no estaban casadas, o por repartir prensa carlista en la parroquia.

En febrero de 1889 ya tenemos noticia del grupo de librepensadores de Tetuán en Las Dominicales del librepensamiento, a propósito de una velada conmemorativa de la proclamación de la República celebrada en el Teatro del Recreo de Tetuán, y organizada por el “Comité republicano revolucionario”. Sin duda, la agrupación se había beneficiado del avance que supuso la Ley de Asociaciones de 1887.

A finales de año (29-12-1889) la publicación da noticia de la constitución de “un Comité de republicanos sin distinción de matices, que estando conformes con la coalición de todos los elementos revolucionarios para acelerar el día grandioso de la regeneración de la nación española…” Entre sus órganos gestores aparece Pedro Moratilla, que parece ser una de las personalidades más importantes del grupo, y que aparecerá de nuevo en el relato. La actividad del grupo vuelve a aparecer en Las Dominicales con motivo de una serie de conferencias sobre “religiones positivas” en un local propio. En la tercera de estas conferencias anunciadas aparece como organizador el “obrero ilustrado” Francisco Ruiz, anarquista y librepensador del pueblo que se empeñaría en subir a lomos de la historia por las bravas, y al que luego nos referiremos más extensamente también.

Algunas de las estimaciones sobre la concurrencia que podían congregar en sus actos parecen exageradas. En el número del 7-06-1890 se nos habla de una reunión que congregó a “no menos de 500 personas”. La cifra parece abultada, aunque mucho habían cambiado ya las cosas desde que, diez años atrás, en la primera celebración autorizada del 11 de febrero (por la proclamación de la I República) se reunieran en todo Madrid unas 300 personas divididas en 5 banquetes distintos. 1890 es el año en el que se celebra por primera vez en Madrid el Primero de Mayo –con gran presencia de los trabajadores de la zona norte-, y también el año en el que se reinstaura el sufragio universal masculino. Las fuerzas progresistas empiezan a reorganizar sus redes después de la travesía en el desierto tras la Primera República.

Y es en agosto de 1890 cuando de nuevo volvemos a tener noticia del cementerio civil. Se ha conseguido que el Ayuntamiento de Chamartín adecentara el corralillo, a pesar de la oposición en el Ayuntamiento y de la negativa del párroco a que se rotulara como cementerio civil. En este mismo número (9-08-1890) reproducen una carta de Francisco Ruiz.

A finales de este mismo mes, el grupo pudo inaugurar, en una “fiesta libre-pensadora”, la lápida que daba nombre al terreno, en un acto al que se sumaron “diferentes colectividades de Madrid”, a saber: la Logia masónica, 5 de Abril de 1888, la Juventud Federal, la Logia España, la Logia Acacias, la Sociedad libre-pensadora Amigos del Progreso y la Sección de Procedimientos del Partido Federal.

Las actividades del grupo y su reivindicación alrededor del camposanto –no tan santo para ellos- debieron tener cierto eco, puesto que en el número del 20 de diciembre de 1890 reproducen una carta (que sospechan sale de la pluma del párroco) aparecida en El Norte Andaluz, de Jaén. En ella se puede leer:

“Los librepensadores madrileños han tenido una ocurrencia: la de convertir el vecino pueblo de Tetuán, residencia habitual del matute, en receptáculo de sus expectoraciones y blasfemias. Allí han construido un centro docente, o cosa así, en el que, bajo la presidencia de Chíes, director o maestro al cémbalo de LAS DOMINICALES, ladran a su gusto…”

Ramón Chíes, que no parece pertenecer propiamente al grupo de Tetuán, era el fundador y director de Las Dominicales. Sí que constatamos su presencia en los actos del grupo en diversas ocasiones. Por otro lado, del ofensivo artículo llama la atención la alusión al centro como escuela: sin duda, debieron utilizar el local también como centro educativo en algún grado y momento.

Durante los siguientes años la publicación siguió narrando los avatares del grupo en su lucha por el cementerio. Cada primero de noviembre se llevaba, ceremoniosamente, una corona de flores a los enterrados en el corralón, que aspiraban a que fuera sustituido por un nuevo cementerio “de 3000 o 4000 pies”. El Día de Difuntos de 1992 fue un tanto especial. La corona de flores llevaba un tarjetón con los países presentes en el Congreso de Librepensadores , que se había celebrado accidentadamente en el Teatro Príncipe Alfonso de Madrid, donde se leía “Librepensamiento”. Además, estaban también las banderas española y norteamericana. Tarjetones y bandera eran como las intervenidas por la policía, que había clausurado el congreso.

Los Congresos de Librepensadores se celebraban a instancias de la Federación Internacional de Librepensamiento, fundada en 1880. A la edición de 1889, celebrada en París, había acudido Odón de Buen, redactor de Las Dominicales. La siguiente edición, en 1892, se celebró en Madrid, organizada por la propia publicación. Las sesiones empezaron el 12 de octubre, con delegaciones de Francia, Bélgica, Holanda, Portugal, Suiza, Inglaterra, Italia y varias repúblicas latinoamericanas. Nada más empezar la sesión del día 14, el congreso fue clausurado por el delegado gubernamental a raíz de una denuncia por “ataques contra los dogmas y doctrinas de la iglesia”.

El congreso de Madrid fue un buen ejemplo de la diversidad y el mestizaje político de los ámbitos librepensadores. Allí se enfrentaron corrientes espiritistas y deístas con otras materialistas y ateas (representadas, por ejemplo, en las sociedades obreras de Barcelona). Al congreso acudió el anarquista Ferrer i Guardia y, si bien es cierto que lo hizo en representación de la masonería francesa, no lo es menos que fue bien pertrechado de circulares para hacer proselitismo revolucionario. Pedro Moratilla, concejal del Ayuntamiento de Chamartín y persona central del grupo de Tetuán, fue delegado en el Congreso de Librepensadores.

Como hemos visto, eran muchas las ocasiones en las que el círculo se reunía, junto con otros librepensadores de Madrid, alrededor de los eventos sociales, bien fueran nacimientos, entierros…o bodas. El 11 de abril Las Dominicales reseñaba una fiesta libre pensadora organizada por la unión civil de dos hijas de Moratilla. A la reunión acudieron librepensadores señeros del momento, como Salmerón (hijo), Damián Castillo o José Nakens (alma mater de El Motín), que ejerció de testigo del enlace.

Aunque, a estas alturas, el Régimen de la Restauración había relajado algo el cerco sobre los partidos políticos y sus lugares de reunión (1881, con la victoria liberal, supone una frontera clara, aunque la situación dependería siempre de los turnos de gobierno), la desarticulación del tejido republicano y obrero de los primeros años había consagrado las reuniones en cafés, los actos culturales o los banquetes en casas particulares, como las manifestaciones por excelencia en el Madrid de la Restauración. Los eventos políticos se confundían con los ámbitos de la vida privada de sus protagonistas. Tanto es así, que una de las primeras manifestaciones públicas que reocupó masivamente la calle se produjo durante el cortejo fúnebre del militar y político republicano José Lagunero, en diciembre de 1879. De nuevo, como en los actos fúnebres de Tetuán, se utiliza el ceremonial, que la costumbre y el régimen aprobaban con menor problema, como ámbito de expresión política.

Otra reunión social acabaría con el grupo de librepensadores y con los anarquistas de Tetuán en el punto de mira –y entre rejas en algunos casos- en 1893. El 20 de junio de este año, Francisco Ruiz, a quien hemos identificado antes como uno de los miembros activos del grupo de librepensadores de Tetuán, y que trabajaba en los talleres de La Anarquía, salía hacia la calle de Serrano junto con dos compañeros. El objetivo era el hotelito de Cánovas del Castillo. Al llegar cerca de la valla, Ruiz sacó un petardo de dinamita y lo prendió con su cigarrillo para arrojarlo al jardín, pero éste explotó, produciéndole heridas que acabarían pronto con su vida.

Antes del atentado se había hecho una merienda en la casa de un tal Rufino Muñoz, cerca de Bravo Murillo. En este acto, al que acudieron numerosos vecinos del ambiente republicano-anarquista de Tetuán, se habían hecho discursos y proclamas, y fue considerado por la policía el cuartel general donde se había preparado el intento de magnicidio, aunque la mujer de Muñoz declaró que la comida era para aliviar la pena de Ruiz, que acababa de perder un hijo.

Entre los detenidos figuraban, entre otros, el constructor de carros Muñoz ; un sereno ; Ángel Jiménez, jornalero y anarquista ; José Espadich, barbero en la carretera de Francia (que huyó) ; Damián Castillo, director del periódico El Cencerro, a quien habíamos visto en la boda de las hijas del librepensador Moratilla…y a éste mismo. Los oficios dan idea de cierta mezcolanza entre obreros y gentes de oficios en este joven núcleo de Tetuán y en los ambientes progresistas del mismo. Abunda en la impresión de ser gente bien asentada en la población el hecho de que la esposa de Ruiz, cuando la policía fue a su domicilio, accedió a que la casa fuera registrada a condición de que acudiera el alcalde, que era conocido de la familia. Finalmente, sólo se mantendrían los cargos a las dos personas que acompañaban a Ruiz el día de autos y el resto de causas serían sobreseídas en 1894.

Pedro Moratilla Valdés era un republicano federal de tiempos de Isabel II, respetado en el pueblo y en todo Madrid. En Tetuán debía vivir casi desde los inicios del barrio como arrabal de Chamartín, pues hemos encontrado noticia suya como vecino en un aviso de correos de La Correspondencia de España el 15 de mayo de 1876. Zapatero y electricista (además de concejal), ganó el título de socio del Fomento de las Artes en la Exposición Literario-Artística de 1884. Tuvo diferentes hijas e hijos (con nombres acordes a su ideario, como Arquímedes o Isabel de Bohemia). Murió en Getxo, a donde había emigrado, en 1936 (allí su familia era conocida allí como “Los Madriles”). Un nieto suyo, Josu Murueta Moratilla, moriría asesinado por la Policía Nacional en los denominados sucesos de Erandio, en 1969.

El atentado de Francisco Ruiz se puede enmarcar en lo que se ha llamado la década represiva o de la propaganda por el hecho. Este periodo podría empezar en 1888, momento en el que deja de existir la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE). Se producen durante esta etapa distintos atentados por parte de anarquistas individualistas, que sirven de excusa para una brutal represión que alcanza a todo el movimiento anarquista, pero también a republicanos y a librepensadores. Tras el atentado de Ruiz comienzan una serie de atentados en Barcelona: el intento de asesinato contra el general Martínez Campos, capitán general de Cataluña que había acabado con la República en el 74; un petardo en la iglesia de San Justo y San Pastor ; las bombas Orsini cayendo desde el quinto piso del Liceo al patio de butacas, con resultado de 22 muertos ; la bomba en la procesión del Corpus en el 96 …Atentados contra representantes del Estado, la Iglesia o la burguesía cuya represión alcanzó a gente de lo más diversa. Sólo en el proceso de Montjuic fueron encarceladas cerca de cuatrocientas personas, en un caso que alcanzó amplia repercusión internacional.

Curiosamente, Cánovas del Castillo caería, finalmente, muerto en un atentado, a manos del anarquista italiano Michele Angiolillo Lombardi, y en la historia vuelve a aparecer el nombre de uno de los asistentes a los eventos librepensadores del grupo de Tetuán de Chamartín: José Nackens. El director republicano de El Motín, que fue testigo en el enlace de las hijas de Moratilla, recibió la visita del anarquista antes del atentado. Éste le dijo que pretendía “matar a Cánovas, al Rey o la Regente” para vengar a los anarquistas encarcelados y torturados en los procesos de Montjuic. Parece ser que visitó a mucha gente y que la mayoría, como Nackens, no tomó muy en serio las intenciones del italiano. No sería tampoco el último anarquista individualista que cruzó por Tetuán, ni que se encontraría con Nackens. En 1906, tras el ramo bomba de la boda de Alfonso XIII y Victoria Eugenia, se presentó ante José Nackens Mateo Morral, porque que éste “no había delatado a Angiolillo “, según dijo. El director de El Motín emprendió la búsqueda de una vía de escape para el anarquista y, en estas, anduvieron por el Canuto, célebre merendero de la Glorieta de Cuatro Caminos muy frecuentado por obreros. Y más. En 1912, el anarquista Pardiñas disparaba en la Puerta del Sol contra el presidente del Consejo de Ministros José Canalejas, cuando este miraba una librería. Antes, se había alojado en la calle Carlos Rubio, en Tetuán, en casa del pintor Emilio Coronas.

Cuatro Caminos y Tetuán parecen, pues, barriadas en las que estaban presentes desde un primer momento núcleos anarquistas, junto con otras sensibilidades del movimiento obrero y republicano. El paso de los protagonistas de la propaganda por el hecho por la zona es anecdótica, pero significativa de que se trataba de un buen lugar donde encontrar redes de apoyo, refugio y fuga. A la altura de 1897 encontramos un curioso caso en prensa que viene a incidir en la presencia de anarquistas en la barriada. En este caso no porque lo protagonizaran ellos, sino porque, ante un estrambótico montaje, la policía vio perfectamente creíble que los hechos imaginados pudieran estar sucediendo allí.

Julián del Valle, atracador bien conocido por la policía como hábil espadista (entraba con ganzúa en las casas) fue detenido y, en la declaración, urdió una pintoresca historia que comprometía a mucha gente de Tetuán y que, como se vio después, había preparado previamente con mimo. Del Valle debió querer ascender en el escalafón criminal y declaró ser un anarquista que preparaba bombas y propaganda en Tetuán, en coordinación con otros anarquistas de la barriada.

Se produjo una espectacular operación policial, entrando la policía en la casa de diversos vecinos bien conocidos de Tetuán por la noche (el espadista, según la prensa, acompañaba a los guardias vestido con una gabardina, para identificar a los “cómplices”).

Se detuvo a numerosos vecinos: una pajarero, un tabernero, un melonero y zapatero, un jabonero…Al parecer, el delincuente común había ido recabando datos suyos antes con ardides y visitas a sus negocios, recogiendo mimbres para la detallada historia que tejía en su mente. Pero la versión se mostró pronto insostenible, y numerosos periódicos convirtieron el caso en motivo de denuncia hacia las fuerzas del orden. La prensa se referirá a los hechos como “increíbles atropellos” (El Siglo Futuro 27-7-98), o se dirá que los detenidos sufrieron “toda clase de tropelías”] (La Iberia 29-9-97). Al parecer, les tuvieron diez horas detenidos sin darles de comer, según se desprende de varias entrevistas aparecidas en prensa. El imaginativo Julián del valle apareció muerto en su celda un año después, abrasado entre llamas. Según la versión de la penitenciaría por un accidente con una cerilla, según el juzgado, probablemente se había suicidado por causa de su manía persecutoria.

La presencia de librepensadores, republicanos federales y anarquistas conviviendo en espacios de desempeño político y sociabilidad en el Tetuán de finales del siglo XIX nos habla de un desarrollo temprano de la clase obrera y sus ideologías, de forma acorde con su tiempo, en un magma de sociabilidad común en la izquierda anterior al gran boom de la política de masas.

En Monografía Geográfico-Histórica de Chamartín de la Rosa, publicado en 1929 por Antonio Hernando de Mendoza (director de los diarios locales Extrarradio y El Heraldo de Chamartín), se describía a los habitantes de Tetuán de esta forma:

“la relación humana entre los vecinos de Tetuán era intensa, lo cual les hacía ser abiertos, hospitalarios y transigentes; su moral era natural, por lo que no se asustaban de nada. La mayor parte de la gente no hace mohín de desagrado y menos de asco por los casamientos civiles o simplemente naturales, que abundan extraordinariamente en nuestro pueblo; y aún muchos no ven en las ceremonias eclesiásticas o civiles más que detalles ornamentales y antieconómicos del matrimonio. Dicho está que dada la arreligiosidad y el estado económico de nuestros habitantes, mientras los matrimonios canónicos relativamente van disminuyendo, los matrimonios “ad naturam” crecen por momentos. La mujer madre soltera no encuentra aquí el vacío en otros pueblos religiosos de boca, pero no de corazón, ya que una gran parte de nuestros convecinos aciertan a separar las ideas de maternidad y de matrimonio con completa naturalidad”

Un fresco que cabe conectar con el círculo librepensador. Es complicado, y será tarea a realizar, esclarecer cuánto tuvieron de cuña aquellos pioneros y cuánto tuvo caldo de cultivo un Madrid obrero en formación, con una moral popular y propia.

Al pensar en la gran barriada que, a la altura de los treinta, era ya de facto un continuo (no habría ya espacio entre los núcleos de Cuatro Caminos y Tetuán de las Victorias), se nos vienen a la cabeza las masas obreras que habrían de hacer suya la historia de esos años, y que tenían un vivero importante en el barrio de los tajos mastodónticos de Ciudad Universitaria o Nuevos Ministerios.

Sin embargo, conviene también intentar reconstruir la historia de la clase obrera y republicana anterior a esta época dorada. No es fácil hacerlo a través de la prensa, si no es, como hemos hecho en este artículo, a través de las publicaciones de organizaciones políticas y sindicales protagonistas. Las más de las veces, Cuatro Caminos y Tetuán aparecen en prensa –aún en la republicana- retratadas como lugares de miseria, obviando todo rastro de auto organización o militancia política. Lo más habitual es encontrar el nombre de sus calles ligados a sucesos o a obras caritativas. Sus vecinos son, de esta manera, caracterizados como víctimas de su propia naturaleza, maleantes o receptores de la gracia de la Iglesia o las Instituciones el Estado, según la época. Si la historia de los barrios que hoy conforman Tetuán está por hacerse en gran medida, la historia social de sus primeras décadas es un relato completamente perdido, del que aquí hemos tratado de dar una pequeña pista a seguir.

BIBLIOGRAFÍA:

Anarquistas: un siglo de movimiento libertario en España. (2010) (Vols. 1–Dolors Marín). Barcelona: Ariel.

Farré, J. A. (2006). Francisco Ferrer y Guardia: pedagogo, anarquista y mártir. Marcial Pons Historia. Retrieved from https://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=5GhKdWgCILAC&oi=fnd&pg=PA11&dq=freancisco+ferrer+y+guardia+pedagogo+anarquista+y+martir&ots=GVIF0OLnXJ&sig=VWKWQOmi5LexTeSS8VnVZXORt-0

Girón, Á. (2010). Del anarquismo al librepensamiento: una propuesta de aproximación al proceso de apropiación del darwinismo en la Cataluña de fines del XIX. Retrieved from http://digital.csic.es/handle/10261/45806

La geografía republicana en Madrid, 1875 – 1890. Movilización política, organización y espacio urbano. | Oscar Anchorena – Academia.edu. (n.d.). Retrieved September 11, 2015, from https://www.academia.edu/10180101/La_geograf%C3%ADa_republicana_en_Madrid_1875_-_1890._Movilizaci%C3%B3n_pol%C3%ADtica_organizaci%C3%B3n_y_espacio_urbano

Ramos, M. D. (1998). Un compás para trazar una sociedad igualitaria: La labor de la librepensadora Belén Sárraga entre 1897 y 1909. Asparkía. Investigació Feminista, (9), 79–94.

Termes, J. (2011). Historia del anarquismo en España: (1870-1980). Barcelona: RBA.

Cementerio de Chamartín de la Rosa. Recuperado de https://urbancidades.wordpress.com/2011/06/15/cementerio-de-chamartin-de-la-rosa/

PERIÓDICOS CONSULTADOS:

Bandera Social
Las Dominicales del librepensamiento
El Siglo Futuro
La Iberia

4 pensamientos en “Librepensadores y anarquistas de Tetuán en el Madrid de La Restauración: juntos y revueltos

  1. José Manuel López Díez

    Hace meses envié un correo a esta dirección, indicando los errores que este artículo contenía sobre mi tatarabuelo, Pedro Moratilla Valdés. A pesar de que dichas inexactitudes no desmerecen nada el texto, vuelvo a señalarlas porque no se han corregido. Son estas:
    – Isabel de Bohemia era nieta de Pedro, y no hija suya.
    – Quien murió en Getxo en 1936, a donde había emigrado, no fue Pedro, sino su hijo Arquímedes Moratilla Juzgado, quien por cierto era el padre de Isabel. Pedro estuvo empadronado en Getxo, pero murió en el Hospital Provincial de Madrid en 1916.
    – Josu Murueta no era nieto de Pedro, sino biznieto suyo.
    Estos errores proceden del blog “Errepublika plaza” (artículo “Getxoko errepublikazaleak”), cuyos responsables amalgamaron de forma un tanto confusa los datos que en su día les envié sobre Pedro y Arquímedes. Con este comentario solo pretendo que no sigan extendiéndose las equivocaciones.

  2. Tetuán Combativo

    Estimado José Manuel López Díez , gracias por la aclaración. La vimos algo tarde (y me temo que nos perdimos también el correo anterior que menciona). EN cuanto tengamos un segundo hacemos los cambios correspondientes.

    Un saludo afectuoso.

  3. José Manuel López Díez

    Aunque todavía ignoro bastantes cosas sobre este Moratilla y sus andanzas, si os interesa más información, ya teneis mi dirección de correo. Mucha suerte con vuestras iniciativas y saludos cordiales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *