No son dramas, es una tragedia.

No son dramas, es una tragedia.
Siguen los desahucios en el barrio.No dejó de haberlos. Es una verdad incómoda. Impotencia, rabia, tristeza… Algunas de las emociones que se agolpan en el estómago y arremeten en la garganta por salir en forma de gritos de indignación y rabia… pero al mismo tiempo controlamos la furia. Sino, por experiencia, acabaremos en Plaza de Castilla sin los cordones de los zapatos.

Resuelvo escribir esto para compartir con vecinos y vecinas la necesidad de mantenernos comunicadas y seguir apoyando en lo posible a las familias, a los grupos de apoyo, a los medios de comunicación, que sin enjuiciar, simplificar o fantasear construyen la realidad de lo que son los desahucios: una tragedia española en toda regla. ¿A cuántas ha dejado por el camino? ¿Cuánto tiempo más? ¿Porqué no cuestionar la propiedad privada ante situaciones que ponen en riesgo a la colectividad? ¿Cuánto tiempo aguantará la farsa de que no hay desahucios en Madrid? En este caso a propósito de #FranciscaSeQueda

Es un paisanaje reconocible, personas madrugadoras que antes de ir al trabajo se agolpan en la puerta del vecino y la vecina antes que las lecheras, antes que la prensa formalista. Otras en situaciones variopintas nos aglutinamos hasta las diez u once, si la cosa no se alarga. Mostramos apoyo y resistencia a partes iguales, la enésima familia que se irá… o no. La diatriba, el margen de ganar la jugada está en la presión de las activistas, en el salir en la tele… ¡qué sabremos! Pero sí es cierto que sin presión popular seguirán echando a gentes de sus casas aunque haya tantas casas sin gentes.

¡La rabia! Esa es la que cuesta expresar en un primer momento, afecta y cambia el ánimo, turba las emociones y sentimientos. Siempre la policía a cuestas, apropiándose y cercando el portal, bloqueando la calle, impidiendo el contagio… Siempre el dolor de estómago o de garganta después,hasta la detención policial, la carga, el abuso… Pero… sí vale la pena aprender a mantener la entereza, porque la alternativa es la ignorancia, taparse los ojos pero seguir respirando mierda.

Dos factores me encuentro para explicar al menos la invisibilidad de estos sucesos. La propia acción de las administraciones para no admitir que suceden estos (Tragedias españolas #428954: me vi hace un par de años con un crío de días en Marqués de Viana mientras la madre recogía enseres); por otro lado, el profundo desinterés de la población que suficiente tiene con lo suyo. Un elemento y otro se retroalimentan y quedamos instalados en una suerte de cul de sac o ceguera transitoria.

Concluyendo… aprender a gritar sin que duela la garganta, tratar de no acabar en el calabozo por la furia, proteger el estómago… no son dramas personales, son tragedias en toda regla que afectan a la colectividad. Habremos de seguir construyendo parapetos y barricadas sociales.

Ramón Ferrer

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