Noticias de mi barrio (desde Boston)

Decía Federico Luppi a Juan Diego Botto en Martín (Hache) que no se extraña un país, que se extraña el barrio, que la patria es un verso.  Yo no extraño Madrid, extraño mi barrio, Estrecho, Bravo Murillo, Francos Rodriguez, la Dehesa de la Villa… Quizás también un poquito Chamberí desde que me junté con otros locos de color morado a conspirar por allí. Cuando estás a miles de kilómetros te siguen llegando las noticias, algunas buenas, otras malas. Las buenas noticias suelen ser sobre colegas encontrando curro o procreando y las celebras como si estuvieses allí, sin que te importe el estar tan lejos, como si de repente no hubiese distancia. Sin embargo, cuando son malas, la distancia crece y te entran ganas de montarte en un avión para plantarte allí en busca de ese abrazo cómplice con el que burlar a la soledad riéndose de ti.

Últimamente las noticias son malas. Empezaron a mediados de Agosto cuando una banda de Nazis allanó (no les daré el honor de escribir “okupó”) un edificio en el corazón del barrio. ¿Para qué? Pues para hacer sus cosas de Nazis. ¿Que qué son las cosas de Nazis? Pues ya se sabe, dar palizas a vecinos de acuerdo al color de su piel, amenazar a guarros con ducharlos, pegar entre varios a un chaval que repartía propaganda sobre una charla, esas cosas… no esperarían precisamente que fuesen a leer a Sartre y organizar tertulias sobre el ser y la nada. Vale, si, decían algo de que pensaban ayudar a unos españoles a los que marginan las instituciones frente a los extranjeros. Pero me pregunto donde estarán esos españoles. Desde luego no en Tetuán. Allí no hay españoles, lo mismo que no hay ni colombianos, ni marroquíes, ni dominicanos. En Tetuán nadie es extranjero, allí somos todos tetuaneros. Cabemos todos. Bueno, no. No cabemos todos. Los Nazis por supuesto que no. Ellos nunca serán tetuaneros, porque si algo nos caracteriza es que ayudamos a todo el mundo sin mirar quien es ni de donde viene. Ellos no.

Desearía locamente estar allí. Las noticias de lo que pasa llegan a veces demasiado rápido por Telegram o por correo electrónico. En verdad a los Nazis les quedan dos telediarios por allí. Parece que hoy un juez a autorizado el desalojo. Pero bueno, eso es lo de menos, ellos ya saben que nadie les quiere en Tetuán y su futuro no puede ser más negro. En verdad, ni siquiera me explico por qué han elegido nuestro barrio. Si yo fuese un Nazi sería el último al que iría a hacer mis cosas de Nazi esperando que los vecinos me aplaudan. Porque además de Nazis, lloricas. Que si nos atacan con cócteles Molotov, que si nos quitan el bocata, que si la policía…

* Leer el artículo completo en Rayadas varias

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