¿Para qué ir mañana a la manifestación en apoyo a la Enredadera de Tetuán?

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Brevemente, directamente: porque nos interesa que La Enre continúe siendo.

Certezas: 1) Sin espacios de reunión y de encuentro abiertos es más improbable seguir construyendo y armando proyectos vitales, colectivos. 2) Cualquier acción que se desarrolle cuestionando la propiedad privada y la autonomía organizativa será objeto de crítica y de domesticación. 3) Las ideologías, cualquiera, son estructuras mentales para interpretar la realidad, la sobre-ideologización puede ser contraproducente para conseguir transformaciones sociales creativas. 4) En torno a las ideologías se construyen grupos, estos ignoran, pasan por alto o atacan la construcción colectiva que han tenido proyectos plurales. 5) Las ideologías pugnan por espacios de poder (simbólicos, políticos, culturales), a veces, pueden olvidar lo esencial: un espacio autoorganizado es un proyecto de barrio en resistencia.

Un poco de historia. La Enredadera de Tetuán, como proyecto autónomo, casa de proyectos variados, hogar de iniciativas y resistencias, ha vivido no uno, sino un montón de ataques a lo largo de sus ocho años de existencia. Esos ataques han sido respondidos colectivamente en forma de acciones directas, comunicados y cuidados. Hasta el momento ha sido la fuerza colectiva la que ha sostenido el proyecto y muchas energías individuales quienes la han nutrido en el día a día.

Parece que ahora hay dudas sobre lo qué hacer.

Yo no tengo dudas. La Enredadera es la organización más avanzada que existe en nuestro barrio. Es completamente imperfecta y, sin embargo, está viva. Repelió los ataques mediáticos a raíz de los ataques interesados de neonazis y demás criminales fascistas. Detuvo órdenes de desalojo. Rearmó su estructura espacial para conseguir ser más accesible. Afronta quebraderos políticos diariamente: tener una buena relación de vecindad; mantenerse firme cuando los reformistas ingenuamente apostamos con arreglar todo en parlamentos y plenos; manejar comportamientos introyectados culturalmente que favorecen la pervivencia de sistemas opresivos como el patriarcado…

Y aún así, es un espacio autoorganizado para hacer cosas. Y funciona.

Y lo más improbable… en todo este tiempo no perdimos el ánimo de transformación social.

Ahora. La Enredadera se enfrenta a otro peligro: el Ayuntamiento de Madrid quiere precintar el centro. Miremos más allá. En Malasaña, en La Elipa, incluso hubo un conato en Carabanchel… no está siendo una acción únicamente encaminada a cerrar nuestra querida planta salvaje. Esto es lo de siempre: la domesticación y la norma. Ante eso no existe posibilidad de conformarnos. Este Madrid nos necesita. Como lugar y como espacio de construcción colectiva.

A quienes leáis esto y consideréis (como yo por otra parte), que la vía de las instituciones es una vía, no consintáis ahogaros en contradicciones estériles.

Repetid conmigo: el grupo que ostenta el poder en el ayuntamiento (poder para pocas cosas según estamos comprobando), no va a conseguir de ninguna manera que dejemos de organizarnos autónomamente, ni en nuestro barrio, ni en nuestra vida. Esta es una oportunidad de demostrarlo.

NO hay conflicto de lealtades. Cualquier persona o grupo que haya sido acogido durante un tiempo en La Enre debe tener en cuenta que esto no es un ataque aislado. Se seguirán produciendo. Nuestra unidad (en la contradicción, porqué no decirlo), es nuestra única garantía de seguir… luchando, construyendo y apoyándonos.

Así que mañana nos vemos a las 19 horas en Estrecho.

Rula este mensaje. Si te da la gana.

Ramón Ferrer

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