¿Por qué derribar las cocheras del metro es enterrar la memoria popular ?

Este edificio, en la calle Valderibas, ya no existe

Este edificio, en la calle Valderibas, ya no existe

Días atrás se han derribado las instalaciones de Metro de Madrid, de casi un siglo de antigüedad, en la calle Valderribas. Un buen ejemplo de valiosa arquitectura industrial que dejará sitio a pisos en un país con millones de viviendas vacías.

Las cocheras originales de Cuatro Caminos parecen tener también los días contados. Al mismo ritmo que el servicio de Metro de Madrid, se deteriora su gestión económica, y la entidad ha decidido vender el patrimonio público con el que cuenta.

Se trata de las primeras cocheras y talleres de Metro de España, con construcciones originales de Antonio Palacios, y distintos espacios de gran valor arquitectónico.

Además de la innegable pérdida de patimonio público que suponen estas actuaciones, me gustaría llamar la atención sobre otro ángulo de visión del tema: el desprecio por la historia y el legado de las clases populares en que inciden estos derribos,

Patrimonio: un cofre para guardar selectivamente la memoria

Estos días asistimos al ninguneado 80 aniversario de la insurrección de Octubre de 1934 que, si bien vivió sus puntos álgidos en Asturias, se extendió por toda España. También por Madrid, donde encontramos los Cuatro Caminos y Tetuán de las Victorias entre sus principales escenarios. Concretamente, las escenas de la guardia civil represaliando en Bravo Murillo y de mujeres y niños bloqueando la salida de los tranvías de las cocheras ha quedado para la modesta historia del movimiento contestatario madrileño. Precisamente ahora, unos pisos se levantan sobre el solar. Deberían haber sido de protección oficial, pero por el camino Ana Botella eliminó la vivienda pública de esta ciudad y el apellido se cayó un buen día del cartel. Al fondo de la obra aún se ven restos de la silueta picuda de las viejas cocheras, que luego fueran tanto tiempo de la EMT.

Cartel de la Compañía Urbanizadora Metrropolitana (1920)

Cartel de la Compañía Urbanizadora Metrropolitana (1920)

Al margen de hechos concretos como los anteriores, el desarrollo de las comunicaciones (metro, tranvías…) está estrechamente ligado al crecimiento de los barrios obreros de la periferia. No es casualidad que Cuatro Caminos -y luego Vallecas- fueran los primeros lugares en conectarse con el centro de la ciudad, dado que el metro serviría para llevar a obreros y servicio doméstico al centro metropolitano.

Hasta tal punto el metro ha sido decisivo en la configuración de nuestro barrio que la Compañía Metropolitana constituyó una división de construcción que edificó la zona de lo que hoy conocemos como Reina Victoria.

El desprecio por los elementos históricos decisivos en la ciudad obrera es una constante que podemos constatar con la eliminación sistemática de la vivienda popular y obrera de Tetuán y otras barriadas de Madrid.

De similar manera a como se descuida el legado de quienes aquí vivían -en contraste con el tratamiento a la vivienda bueguesa- se hace lo mismo con el de los sitios donde trabajaban aquellos habitantes del Madrid popular.

Que la arquitectura industrial y popular no interesan es un hecho que no necesita demostración (tan solo constatación), serán las causas las que habrá que buscar. Si no interesa que exista una genealogía del Madrid obrero y popular, a lo mejor es porque interesa un resurgir de una conciencia de clase.

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