Todos deberíamos ser Isa

Isa con unas compañeras (le primera a la izquierda) | Foto de Víctor Martí

Hay personas que te marcan por su fuerte personalidad, por su inteligencia, por su simpatía, por su honestidad. Pero las que se vuelven imprescindibles son aquellas que sobre todo, lo que poseen es humanidad. Es algo que escapa a una sencilla definición. Para mí sería esa capacidad de ponerse en la piel del otro, del que sufre, pero no desde un punto intelectual o de palabra. Es vivirse en ese otro, ser el otro. Isa es así.

Conocí a Isa en el grupo Antidesahucios de Tetuán. En un principio tímida, callada, anotando todo en su cuaderno, en hojas sueltas que encontraba por ahí. Escuchando tantísimo sufrimiento. Gente amenazada con quedarse en la calle, sin poder alimentarse decentemente, sin electricidad, sin calefacción, sin, literalmente, nada. Sobre todo mujeres, madres angustiadas con el presente negro de sus niños. Y ahí conocimos de verdad la grandeza de Isa. Porque Isa ha sido, es, todas y cada una de esas vidas. Isa madre, hermana, compañera.

Podría recordar cientos de lo que algunos llaman anécdotas. Para mi son lecciones de humanidad. Como cuando su pareja se encontró a un matrimonio con una niña de meses en la calle Toledo. Acababan de ser desahuciados y no tenían donde ir. “¿Qué hacemos?”, preguntó su pareja. “Pues traértelos a casa, ¿Qué si no?” respondió Isa. Y estuvieron unas navidades con ellos. Hasta que encontraron donde ir.

Isa cuando lleva a su hija al cole deja leche, lo que sea, a los okupas de una casa a medio derruir que está en el camino. Habla con ellos, pero sobre todo les escucha.

En el desahucio de Mohamed, su mujer y su hijo de dos años, detrás del cordón policial no podia aguantar ese dolor. Empezó a narrar lo que sucedía a los antidisturbios, para que fueran conscientes del sufrimiento: “¡Ahora la madre baja un colchón!” “¡Ahora entre dos un sofá!” “¡Ahora al niño en brazos!”. Fue desgarrador.

¿A cuantos bancos ha acompañado Isa a amenazados de desahucio? No exagero si digo que a más de mil. Isa tomó la costumbre durante un par de años de hacer un resumen de la actividad de antidesahucios. Hubo más de 300 acompañamientos a bancos en cada año. En prácticamente todos estuvo Isa.

Que Antidesahucios no da abasto, que hay necesidades más urgentes. “Pues se crea un banco de alimentos autogestionado” y ahí está Isa dando calor, dando humanidad.

Que tampoco es suficiente, porque ¿que pasa si no tienes luz, ni calefacción o andan a la espera de meses para las migajas del RMI? Pues de nuevo está Isa para crear con otras Invisibles de Tetuán.

Qué hay que hacer un carnaval para dar un poco de alegría al barrio. De nuevo se puede pasar Isa semanas preparando los cabezudos. Siempre Isa.

Durante años. Y sigue. “Yo no soy importante. Hay que mirar el contexto. Los que sufren, la búsqueda de soluciones colectivas”.

Por eso se que este artículo no le va a gustar a Isa. Nunca ha querido destacar. Cuando tenemos uno de esos casos mediáticos ella no aparece en los medios. Si lo ha hecho en alguno ha sido obligada. Porque no había nadie más.

Pero ahora ella es la protagonista. Esta mujer toda humanidad se enfrenta a un juicio por haber lesionado a tres antidisturbios municipales. Le piden dos años y medio medio de cárcel y 5.000 euros de multa. Un completo disparate para todos los que conocemos a Isa.

Y yo solo puedo pensar: Ojalá todas fuéramos la mitad que Isa. Sería un mundo fabuloso

Víctor Martí

*El próximo 14 de noviembre, a las 11,30 h, juzgan a Isa por parar un desahucio, con cargos falsos (aquí todos los detalles). Se ha convocado a todos los amantes de la justicia a esa hora en los juzgados de Julián Camarillo para que se sienta muy arropada.

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