Urbanismo de clase y gentrificación en la ciudad capitalista. El caso de Tetuán

Famosa foto tomada en Brooklyn

Famosa foto tomada en Brooklyn

El término gentrificación se refiere – más o menos – a los procesos de transformación urbana en los que la población es sustituida por otra más alta en la escala social. Los procesos son diversos y casi nunca puros: especulación, planes urbanísticos, cambio cultural…Es un término de moda y, a la vez, una barrera de entrada en el debate para mucha gente con cosas que decir al respecto. Buscando documentación sobre la gentrificación en Tetuán se llega a la conclusión de que el distrito se nombra mucho pero, estando a la sombra Malasaña o Lavapiés, se ha estudiado poco.

En La nueva frontera urbana, todo un clásico de los estudios sobre la gentrificación, Neil Smith relata como en Estado Unidos, una vez pacificadas todas las tierras del oeste americano, se empezaron a buscar nuevas fronteras y bárbaros: en el interior de las ciudades del Este. Explica la transformación urbana hacia la estructura de suburbios para la clase media tras la Segunda Guerra Mundial, y el vaciamiento de los centros urbanos. La metrópoli empieza a verse como un lugar peligroso, insalubre y hasta inmoral por los WASP (White, Anglo-Saxon and Protestant). Se trata de una mezcla de razones ideológicas y económicas – la reconstrucción económica a través de la construcción – que tiene que ver con la economía capitalista y la manera en cómo ésta determina el devenir de las ciudades.

Leyendo esto es difícil no pensar en el siglo XIX europeo, momento en el que, tras la participación popular en las revoluciones liberales, las élites acometen proyectos urbanísticos de “saneamiento” urbano y segregación socioespacial. Tal es el caso de las reformas de Haussman en París, que darían paso al olvido de las callecitas llenas de barricadas de Los Miserables. Las nuevas avenidas parisinas permitirían la llegada veloz del ejército a las conflictivas zonas del centro, a la vez que facilitarían los transportes de mercancías para la naciente economía de mercado. Algo similar ocurriría en toda Europa y también en Madrid, con la reforma de la Puerta del Sol, por la que ésta deja de ser una encrucijada de callejuelas.

Por entonces, las grandes ciudades europeas se están llenando de pobres: sus propios habitantes proletarizados y los que llegan por millares del campo. La ideología que nace al compás de la ciudad capitalista determina la segregación por clases, como vamos a ver enseguida para el caso madrileño, y las clases trabajadoras se desplazan a los extraradios. Lefevre se referirá a los conflictos periódicos que se sucederán en estos barrios como “una especie de espuma que golpea la ciudad”.

Las características básicas de lo que entendemos hoy por gentrificación obedecen, en última instancia, a la lógica de la ciudad capitalista. La segregación de la ciudad en clases sociales – que no se puede separar de la expulsión de vecinos – la continua acumulación por desposesión de la ciudad popular, y el empleo recurrente de la estrategia de desinversión y abandono como paso previo a la especulación y la reinversión.

Tetuán es fruto del proceso de urbanización que hace de Madrid una gran urbe de características capitalistas. No se trata de desacreditar la validez del concepto de gentrificación, sino de encajarlo en una onda histórica más larga para poder mejor entenderlo y anticiparlo.

Pensemos en una persona mayor, miembro de una tercera generación de habitantes del barrio. Sin duda ha convivido con el abandono y ha conocido distintos episodios de expulsión vecinal. Quizá haya participado de las resistencias vecinales que se han sucedido y hemos visto en otros capítulos. Probablemente ha escuchado también en su familia historias de desposesión después de la guerra. Para esta persona es probable que entender la continuidad de los fenómenos que hoy debatimos bajo la etiqueta de gentrificación sea útil a la hora de introducirse en los debates, y pueda, además, aportar más fácilmente sus experiencias.

La ideología de la separación de clases en Madrid

Tras las revoluciones del siglo XIX y el aumento de la pobreza, entre las clases altas madrileñas empiezan a generalizarse una ideología del miedo al pobre y de criminalización de la clase trabajadora. Hasta la fecha el centro de Madrid era relativamente interclasista (para entenderlo ayuda ver dónde está el Palacio de Liria y como las casas de la servidumbre limitan con sus vallas). Así, en la revolución de 1854 se quema la casa del Marqués de Salamanca en la calle Cedaceros. Su siguiente casa ya estaría en Recoletos, separada del pueblo bajo.

gentriensanche

De esta forma, el Ensanche de Madrid, tantas veces pospuesto por unas clases dominantes conservadoras que sacaban buenas rentas de la especulación del escaso suelo intramuros, se pone en marcha coincidiendo con la formación de cierta conciencia de clase de las élites. Sólo entonces caen las vallas que constreñían el crecimiento de la ciuad. Por supuesto, la causa primera es el trasvase de población del campo a la ciudad en el proceso de industrialización urbana y, especialmente en nuestra ciudad, de crecimiento a través de la construcción. Es el momento de las grandes obras públicas, como el Canal de Isabel II o el ferrocarril, pero también del propio Ensanche. Los dos fenómenos pertenecen a una misma realidad: la formación de la ciudad capitalista contemporánea.

El Ensanche de Madrid supondría la primera puesta en marcha de la segregación socioespacial de Madrid. Para Castro, el ingeniero que lo diseñó, existían el Ensanche Norte (Chamartín), el Ensanche Este (hoy distritos de Salamanca y Retiro) y el Ensanche Sur (en la actualidad distrito de Arganzuela). Nos es sencillo adivinar desde el conocimiento de la ciudad actual qué zonas correspondían a cada clase social en un Madrid especialmente polarizado.

La fecha de bautismo de Tetuán coincide con la de la aprobación del Plan Castro (1860), como hemos visto en el capítulo introductorio. El ensanche se encuentra entonces con dos suburbios ya establecidos por migrantes, Chamberí y Peñuelas. En el barrio vecino se estableció un conflicto entre los planes de tabula rasa del ayuntamiento y la gente que ya vivía allí, que se puede rastrear en el magnífico libro de Rubén Pallol Una ciudad sin límites.

El extraradio – Tetuán, pero también otros barrios obreros espontáneos como Prosperidad, Guindalera u Hortaleza – vendría a ser el suburbio del suburbio, lo que marca desde el principio la desinversión de que serán objeto y la necesidad de “construirse a sí mismos” de estos barrios.

Durante muchos años, hasta los treinta del siglo XX, los dos núcleos de Tetuán (Cuatro Caminos y Tetuán de las Victorias) sufren el abandono municipal y se ven obligados a construir la ciudad casi al margen. En 1918 el alumbrado aún es de petróleo, el agua es un problema serio y sólo en 1930 encontramos alcantarillado.

Sobre estos años comienza lo que será a partir de ahora – volviendo a los términos de Neil Smith – la revancha urbana y la reconquista de las clases altas. El plan de urbanismo de 1929 (Suazo-Jasen) no llegará a realizarse, pero es el primero que imprime negro sobre blanco, y refiriéndose a Tetuán, la doctrina de la segregación socioespacial. Es también la primera vez que se plantea lo que será uno de los focos cuya cercanía determinará en lo sucesivo el peligro de expulsión para los vecinos y el de transformación del barrio: la prolongación de la Castellana, entonces Avenida del Generalísimo.

Nada más acabar la guerra se plantea reconstruir Madrid como “capital imperial”. La prolongación de la castellana se proyecta como un espacio para grandes desfiles militares, recto, una foto perfecta coronada por el obelisco (hoy dedicado a Calvo Sotelo) en Plaza de Castilla.

El barrio a sus orillas será el de los vencedores, algo que hoy es fácilmente observable en el gran número de nombres franquistas que adornan las paredes. Aunque el plan original – que incluía para la Castellana boato, capiteles dorados y museos – no se lleva a cabo tal cual por falta de medios, el Plan Bigador (así se conoce al Plan de 1947), diseña una barriada para militares, altos funcionarios y clases acomodadas. También se proyecta una importante zona comercial (donde hoy está El Corte Inglés) y el centro de negocios que será AZCA, aunque su construcción se retrasará hasta los años sesenta.

Si bien es cierto que la zona estaba menos densamente poblada que el resto del barrio, su construcción supone la expropiación y desplazamiento de vecinos. Así sucede en Plaza Castilla y también en la zona de General Perón, donde hay 359 familias afectadas, de las cuales 75 son realojadas en la zona y el resto enviados a Ventilla.

Es significativo también que fruto de la reconstrucción se planteara a este lado de la castellana un gran barrio mientras que, por ejemplo, en Ventilla el Ministerio de Gobernación levantara viviendas económicas de tipología rural y carácter eventual…que resultaron ser definitivas. Su calidad era muy mala. Algunas de las casas que se construyeron entre Bravo Murillo y la calle de La Coruña entonces tenían una sola habitación de nueve metros cuadrados, con cocina y servicios colectivos, y llegaron a albergar hasta catorce personas.

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De nuevo en el Plan de 1963, que se desarrolla para el barrio en el Plan Parcial de 1969, se reflejaría la ideología clasista. El suelo se había revalorizado ya por la cercanía del nuevo eje de la Castellana y el plan determinó que lo apropiado era arrasar el viejo Tetuán y construir sobre él un barrio nuevo. El plan, que fue paralizado en el Tribunal Supremo, hubiera supuesto la desaparición del 80% de Tetuán para, en teoría, mejorar la circulación de la ciudad con la apertura de tres grandes vías.

Los siguientes son años de intensa pelea urbana, con fuerte resistencia por parte del asociacionismo vecinal, como hemos visto en el capítulo correspondiente. El mayor protagonismo de la lucha se da en el nuevo cinturón industrial (Pradolongo, Vallecas, Orcasitas, etc.) pero la lucha contra los desahucios, el problema de los realojos, las demandas de infraestructuras y la exigencia de participación, también son muy importantes en Tetuán.

Paseando por distintas partes de Tetuán podemos encontrar numerosos restos de desposesión, desinversión y desplazamiento. Por ejemplo, en el agujero del PERI Tiziano Dulcinea, paralizado después de que cien familias quedaran sin casa por un fraude inmobiliario. Por la actuación irregular de las empresas gestoras de la Junta de Compensación en un plan de regeneración del barrio, y sin el conocimiento de los afectados, muchos vecinos, a los que se debían dar casas nuevas por sus viejas casas aportadas, perdieron sus hogares o se les dieron otras hipotecadas. El caso sigue encallado judicialmente y algunos de los afectados ya han muerto.

En el momento de escribir estas líneas las obras del Paseo de la Dirección siguen paradas, con Ferrovial – la empresa adjudicataria – en fuga ante la pasividad del ayuntamiento, la zona levantada, muchas casas echadas abajo y los realojos sin llevarse a cabo. En el contexto de esta mega operación se debe entender el caso de resistencia de Ofelia Nieto 29, vivienda que fue calificada sin serlo como infravivienda y cuyos moradores se negaron a marcharse. Pero este caso lo veremos en otro capítulo.

Un paseo por la calle Marqués de Viana nos escupirá al paso ejemplos de torpe urbanismo que evidencian una mezcla extraña de desinversión e inversión chapucera. Una suerte de proceso gentrificador violento que ha quedado a medias. A saber, distintas líneas de alineación con la acera, restos de casas bajas, una acera mastodóntica infrautilizada, los garajes que se hicieron en toda la calle vacíos por problemas con las licencias, algún restaurante de trazas modernas en las cercanías de un conocido prostíbulo que habita lo que fue un cine…

Recientemente el ayuntamiento ha pintado un par de medianeras con espectaculares graffitys, bajo la falsa premisa de un proceso participativo. Algunos vecinos y activistas del barrio han intuido en la acción la sombra de la gentrificación acercándose en su perfil cultural, de manera menos sutil a como acostumbra a hacerse presente en este barrio.

Y muchos más ejemplos. La fotografía que podría ilustrar el Tetuán de finales del siglo XX y principios del XXI es la de las torres KIO (o quizá las cercanas Cuatro Torres) emergiendo sobre un horizonte de casas echadas a perder y calles con boquetes. Lo que no se ve en la fotografía son sus habitantes en fuga.

Debatiendo sobre la gentrificación

En febrero de 2014 se organizó un debate sobre gentrificación en el contexto de la Asamblea Popular de Tetuán. Alrededor de los sillones del CSO La Enredadera, y tras las explicaciones sobre el concepto de un ponente del grupo de investigación Contested Cities, un miembro de la propia asamblea y otro de Todo por la praxis ( “laboratorio de proyectos estéticos de resistencia cultural”), surgió una animada discusión sobre el tema.

Debate sobre gentrificación en La Enredadera | Foto de Pilar G.

Debate sobre gentrificación en La Enredadera | Foto de Pilar G.

Varios vecinos de tiempo recordaron el barrio que ya no existe; a los jóvenes que tuvieron que marchar a Vallecas o Carabanchel porque no podían pagar ya un alquiler aquí; se habló de la gente que murió tras la guerra, y como muchas propiedades fueron usurpadas por funcionarios del ayuntamiento que cambiaron de chaqueta al final de la contienda – entre Ofelia nieto y Reina Victoria – ; se señaló la aletargada operación Chamartín y a las Cuatro Torres como potenciales nuevos focos de desposesión en el barrio…

No faltó quien lamentó lo complicado que para mucha gente es identificarse con un barrio, que “siempre fue sólo un sitio para dormir tras el trabajo”, o que se vació “por la falta de relevo generacional y los estragos de la droga”. Un barrio “muy grande y diverso para luchar junto” (un distrito entero, en realidad). Brotaron recuerdos de otras luchas – en Lavapiés – con pequeñas victorias que pueden animar a pelear Tetuán también. Surgieron dudas acerca de la complicación de distinguir procesos naturales – como la inmigración, tan ligada a Tetuán – de otros que anticipan operaciones gentrificadoras.

Lo que subyacía eran intuiciones sobre las amenazas a las que está expuesto el barrio, permanentemente, tan carnales que podríamos llamarlas certezas si no fuera por tantas dudas acerca de cómo enfrentarlas.

Y muchas ganas de oponerlas. Pasos se han dado ya, con la reactivación – quizá renqueante – del tejido vecinal tras el 15M; con el movimiento contra los desahucios (tan potente en Tetuán); con batallas vigorizantes como la de Ofelia Nieto…También ha comenzado una ronda de contactos entre distintas instancias sociales de Tetuán para diseñar un Paseo de Jane.

Los paseos de Jane se realizan en todo el mundo el primer fin de semana de mayo en homenaje a la urbanista y activista Jane Jacobs (Muerte y vida de las grandes ciudades). Se trata de diseñar paseos en los que se resalten las “rupturas, brechas, historias y todo lo que acontece al paso.” Más allá de los paseos, los contactos previos para su organización, junto con el debate abierto en la Asamblea Popular de Tetuán, prometen resituar la reflexión sobre la ciudad y el barrio en la agenda de los movimientos sociales de un Tetuán cuya historia habla de abandono, conflicto y desposesión urbana.

2 pensamientos en “Urbanismo de clase y gentrificación en la ciudad capitalista. El caso de Tetuán

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